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Digitalización de libros no afecta edición de textos tradicionales: José María Espinasa



  • En el marco del encuentro de poetas que se lleva a cabo en Morelia, editores y literatos platicaron sobre las disyuntivas que presenta la edición de poesía en la época actual


Morelia, Michoacán, a 10 de noviembre de 2018.- “¿Cómo se hace un libro y qué posibilidades hay del desplazamiento mayor o total del texto virtual por el impreso?”, fueron las interrogantes con las cuales Marco Antonio Campos, del Seminario de Cultura Mexicana, abrió la mesa que, sobre edición de poesía, se ofreció en el marco del XX Encuentro de Poetas del Mundo Latino que se desarrolla en Morelia, con apoyo de la Secretaría de cultura estatal.

En esta mesa se abordó la relación que existe entre los escritores, editores y librerías; el papel que juegan las editoriales independientes, y lo que podría esperarse del gobierno entrante.  

Al tomar la palabra, el ensayista, poeta, profesor, periodista y editor José María Espinasa, expresó que hacer libros virtuales “es ya una antigualla y que aceleradamente se vuelve cada vez más viejo”.

Espinasa opinó que, en los últimos 30 años, la edición independiente en México ha tenido un desarrollo muy grande “Nosotros hacíamos libros pobres, ahora existen alrededor de 70 editoriales con una oferta enorme, bien hecha, brillante, incluidas traducciones, es decir que se ha cambiado el paradigma”.

Por su parte Jesús García Sánchez, editor español de libros de poesía, mejor conocido como Chus Visor, se mostró en desacuerdo con lo dicho por Espinasa, ya que la editorial bajo su dirección tiene un catálogo de mil 500 libros y se siguen vendiendo.

“Primero es el poeta, luego el librero y luego es el lector, son las bases para que se den los libros”, comentó.

A su vez el escritor Neftalí Coria, quien está el frente de la editorial LunaMía, explicó que la frase “la poesía no se vende”, era un emblema, y agregó que el editor debe tener una pasión previa para construir un libro de poemas de otros autores.

También, debe ser un lector de muy amplia lectura y de un gusto, citó.

Consideró que los libros digitales formaron parte de un boom que se desinfló muy pronto y las personas siguen comprando libros impresos.

También, indicó que la motivación a hacer libros de poesía tiene que ver con la pasión que se ve a simple vista entre los mismos editores.

El escritor michoacano afirmó que en México, el Estado es responsable de promover que los niños se eduquen en el uso de los libros en las mismas bibliotecas de sus escuelas.

Por su parte el poeta, promotor cultural y editor José Ángel Leyva, consideró que hay muchos editores que aspiran a ser poetas y muchos lectores de poesía lo hacen porque quieren hacer poemas.

Sobre la función de los editores, opinó que cumplen con elegir una lectura, organizar el discurso y publicarla, y citó la definición de editar de Gabriel Zaid, entendida como el arte de poner una lectura en medio de una conversación.

Acerca de su experiencia, tras definirse como un “hombre de papel, migrante cibernético”, Leyva expresó que la experiencia con la revista “La Otra” llega a lugares inimaginables. El objetivo es mantener la labor editorial que transita al soporte electrónico, ya que el oficio y el propósito son los mismos.

 “La labor del editor de poesía es una labor de resistencia para promover y generar lectores” expresó el escritor.
“En México, las pequeñas editoriales descubren autores emergentes y hacen visible sus obras”, entendido esto como parte del patrimonio editorial.

Otros de los puntos abordados por los integrantes de la mesa, es el papel que jugará el nuevo gobierno en materia no solo en el ámbito de la literatura, sino del fortalecimiento del presupuesto destinado a la cultura.

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