Ahora fue Nahuatzen ¿Y el Estado de Derecho, Presidente?
Por Eva E. Arreola
Morelia, Mich.- 24 de abril de 2019.- La madrugada de ayer
asesinaron al alcalde de Nahuatzen, Michoacán, David Otlica Avilés. El móvil
detrás del acto cobarde aún no se sabe, pero basta recordar el pasado del
conflicto político-social en el municipio que tiene su origen por la disputa
del presupuesto hacia las comunidades desde el 2015, hecho por el que se han
conformado consejos indígenas en la mayor parte de las tenencias.
Recordemos que el expresidente municipal, Miguel Prado, fue
uno de los principales promotores de que los recursos del Ayuntamiento se
destinarán para las comunidades de manera vertical sin transparencia ni
rendición de cuentas. El propio ex edil nunca pudo despachar desde la
Presidencia Municipal a raíz de la conformación del Consejo Ciudadano quienes
le impidieron su labor.
Los sucesos en Nahuatzen han tenido una atención permanente
de las autoridades estatales, hecho por el que, incluso, el día de la jornada
electoral del pasado 1 de julio del 2018 se pudieron realizar los comicios en
algunas localidades del municipio con el apoyo de elementos de la Secretaría de
Seguridad Pública, y aun cuando el joven alcalde asumiera la presidencia del
municipio existieron manifestaciones del Consejo Ciudadano.
Pero no es suficiente. Se requiere que la Federación asuma
también su parte, con una acción decidida y firme para garantizar el Estado de
Derecho. Para que, con la omisión o indiferencia, no se manden señales
equivocadas a la delincuencia, que parece actuar gustosa de impunidad.
El homicidio del presidente municipal se da en un contexto
nacional, donde el primer trimestre ha sido señalado como el más violento desde
1997 en el país, y en poco menos de cinco meses de la administración federal de
Andrés Manuel López Obrador, se tiene registro de tres alcaldes asesinados: Alejandro
Aparicio Santiago (Tlaxiaco, Oaxaca); Gabriela Kobel Lara (Juárez, Coahuila) y
David Otlica (Nahuatzen, Michoacán).
Hoy, Michoacán vuelve a ser foco nacional, en un tema tan
lamentable como lo es la muerte de un joven que se atrevió a soñar en generar
las mejores condiciones para los suyos, su tierra, su gente. Y pareciera que la
historia se vuelve a repetir en la meseta Purépecha; por eso es necesario que
las autoridades de los tres niveles se involucren hasta la raíz en el
conflicto; no es posible que el interés de unos cuantos prive la vida y
libertad de la mayoría.
Hasta el momento, el Gobierno Federal no se ha sumado a las
mesas donde se han buscado acuerdos entre la población de la localidad, y
cualquiera esperaría que esta mañana durante la conferencia mañanera del
presidente del país, alguna mención
haría del tema: “coordinaremos esfuerzos”, “nos
sumamos al pésame”, “ningún delito quedará impune”. Nos quedamos en esa espera de que el presidente deslizara
algún mensaje… no pasó nada.
Y como éste, hay más casos en los que el Presidente de
México ha decidido no cumplir con la Ley y garantizar el Estado de
Derecho: Tlahuelilpan, Minatitlán y
ahora Nahuatzen,
Ojalá no se la haga costumbre omitir la aplicación de la
Ley.

