MORELIA 20/10/20
Columna: La salud mental y la violencia delincuencial
Opinión
Lorena Cortés
Morelia,Mich.- 20 de Octubre de 2020.- El
Día Mundial de la Salud Mental de este año (10 de octubre) se conmemora en un momento en que nuestras
vidas cotidianas se han visto considerablemente alteradas como consecuencia de
la pandemia de COVID-19.
La salud mental a sido poco valorada en nuestra
sociedad, según los expertos no existen estudios empíricos en México que
expliquen la relación de un contexto de violencia delincuencial con la salud
mental de la población general y de las víctimas directas o indirectas.
Las conductas violentas son, de manera alarmante, cada
vez más comunes en nuestra sociedad y se consideran en la actualidad un
problema de salud pública.
Diariamente se comenten diferentes actos con
violencia, desde abusos físicos, psicológicos y sexuales, los cuales perjudican
la salud y el bienestar de las víctimas, incluyendo a las víctimas indirectas
que enfrentan el dolor de sus familiares, amigos y vecinos, la población
general vive con temor a ser víctima de
la delincuencia.
Usualmente la violencia se mide con el número de
homicidios, pero no basta con sólo conocer el número de homicidios para medir,
explicar y reducir el problema de la violencia y delincuencia, es importante
visibilizar desde violencia domestica y familiar, las repercusiones que impone a nivel
individual, familiar y social.
Son los hombres de entre 15 y 34 años de edad los que
agrupan la mayoría de las víctimas de homicidio, que también en su gran mayoria
son los victimarios.
En México llevamos doce años con un promedio de 30 mil
muertes al año, lo cual nos coloca por encima de países como Colombia.
Michoacán no ha podido revertir la violencia letal,
pese a los esfuerzos de los ordenes de gobierno, el estado forma parte de las
entidades donde se concentran la mayoría de los homicidios dolosos en México.
Encima es solo una estimación pues ni siquiera
contamos con datos fidedignos de cuántas personas han sido víctimas de muertes
violentas o desaparecidas. A diario se descubren fosas clandestinas y
ejecutados sin nombre ni familiares, que los reclamen. La realidad es que
perdimos la cuenta y cada día importa y conmueve menos, las víctimas se han
convertido en una cifra sin rostro, esta singularidad mexicana, debe ser motivo
de estudio profundo. Todos intuimos que algo tienen que ver los niveles de
impunidad, la falta de profesionalismo de nuestras policías, ausencia del
estado de derecho, la corrupción, sin embargo, seguimos subestimando a la salud
mental.

