CHINICUILA 16/05/2025
Crónica | Huitzontla bajo asedio: entre uniformes, encapuchados y la sombra del cártel de Aquila
RED 113 MICHOACÁN/Redacción
Chinicuila, Mich.- 16 de mayo de 2025.- La pesadilla comenzó con el primer zumbido de los
helicópteros. Eran las 8 de la mañana de este viernes cuando los pobladores de
la comunidad indígena de San Juan Huitzontla, municipio de Chinicuila,
escucharon el estruendo de más de 80 patrullas que avanzaban por los caminos de
terracería. Venían con todo: vehículos blindados, camionetas tipo “monstruo”
sin placas, jeeps grises, y una Suburban que destacaba entre la caravana. Pero
lo que más inquietó a los comuneros no fue el poder de fuego o la tecnología
sino el rostro cubierto de quienes los tripulaban.
“No traían papeles de
alguna orden, no traían nada”, cuenta una mujer cuya identidad se protege por
temor a represalias: “Nos gritaban que nos calláramos el hocico, que éramos
unas pinches viejas”.
Según los testimonios,
los agentes -o al menos quienes vestían como tal- portaban uniformes similares
a los de la Marina, Guardia Nacional y policías, y cubrían sus rostros con
pasamontañas y lentes oscuros.
La operación fue brutal y
caótica. Hubo empujones, insultos, golpes a jóvenes y mujeres, y cateos sin
orden judicial. “Entraron a las casas, rompieron puertas, tiraron cosas al
suelo. Hasta la capilla de la Virgen de la Candelaria fue saqueada. Se metieron
ahí como si fuera un escondite del narco, pero sólo había veladoras, santos y
flores”, narró otro comunero.
De acuerdo con diversas
versiones de los pobladores, varios de los vehículos civiles traían bolsas
negras que fueron descargadas rápidamente y su contenido fue incinerado en
distintos puntos de la comunidad: “Eran armas y cascos. Creemos que querían
sembrar evidencia. Nadie de aquí tenía eso”, dijo otro habitante.
En medio de la confusión,
la comunidad también presenció la detención de al menos 12 personas que son
comuneros, afirmaron los entrevistados. Gente del pueblo que no tiene nexos con
el crimen organizado, a decir de sus vecinos. Los gritos de protesta fueron
ignorados. Nadie explicó los motivos del "operativo", nadie mostró
papeles.
Pero quizá lo más
inquietante para los pobladores fue la presencia de civiles que reconocieron
como habitantes de Aquila: “Entre la gente que venía con los encapuchados
identificamos a Dimas Ibarra. Él es del municipio de Aquila, y desde hace
tiempo se sabe que está ligado al cártel de esa zona”, denunciaron.
La comunidad teme que
estos operativos no sean para combatir al crimen sino para protegerlo. “La
gente mala viene de pronto a hacer chingaderas, y ahora también las
autoridades”, expresó un testigo: “Por eso exigimos la intervención directa de
la presidenta Claudia Sheinbaum. Esto no puede seguir pasando”.
La jornada terminó como
comenzó: con miedo. Las patrullas se fueron, pero dejaron un pueblo con puertas
rotas, santos destruidos y mujeres y niños llorando. San Juan Huitzontla sigue
de pie, pero ahora con la mirada puesta en el cielo, esperando respuestas que
aún no llegan. Y sólo les quedan los rezos.