viernes, 29 de agosto de 2025

Autogobierno indígena en Michoacán, camino hacia un nuevo orden de gobierno

 Autogobierno indígena en Michoacán, camino hacia un nuevo orden de gobierno



Por: Alejandro Martínez Castañeda


En Michoacán, 47 comunidades indígenas han logrado un hito histórico: ejercer el autogobierno y administrar de manera directa el presupuesto que les corresponde. Este proceso, que reconoce la autonomía de los pueblos originarios, no es solo una innovación administrativa, sino una transformación profunda de la manera en que entendemos la democracia y el desarrollo local.


La democracia en México se ha construido, en gran medida, bajo un modelo representativo que concentra el poder en autoridades electas, frecuentemente alejadas de la vida comunitaria. Frente a ello, las comunidades indígenas han recuperado un principio distinto: la democracia participativa y comunal, donde las decisiones se toman en asamblea y donde cada persona tiene voz y voto. El autogobierno es, en este sentido, una forma de devolver la política a la comunidad, de hacerla cotidiana, cercana y directamente vinculada a las necesidades colectivas.


Michoacán se ha convertido en un referente nacional en este camino, porque ha dado los primeros pasos firmes hacia un modelo más plural de democracia. Un modelo que reconoce que el país es diverso, que la democracia no es una sola y que el desarrollo solo puede ser sostenible si nace desde las comunidades y no se les impone.


De esta manera se materializa el ejercicio de autonomía, el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas, reconocido en convenios internacionales y en la Constitución mexicana. Es la respuesta institucional a la histórica demanda de "gobernarnos con nuestras propias normas y usos y costumbres".


En tanto, el Presupuesto Participativo lejos de ser una asignación discrecional, las comunidades reciben recursos públicos que son administrados, fiscalizados y ejercidos directamente por ellos. Las asambleas generales, y no un pequeño grupo en un escritorio, deciden colectivamente en qué obras o proyectos se invierte: si en un camino de acceso, un sistema de agua potable, una clínica o el apoyo a la producción local.


Impacto en el Desarrollo Local


Obras de alto impacto social: Se ejecutan proyectos de infraestructura básica, educativa y de salud que responden a necesidades reales y urgentes, evitando el "clientelismo" y la obra pública como moneda de cambio política.


Fortalecimiento del tejido social: El proceso de deliberación en asambleas fortalece la cohesión comunitaria, fomenta la participación ciudadana y revitaliza la autoridad moral de los ancianos y las estructuras tradicionales de gobierno.


Paz social: En regiones con historial de conflictos agrarios o tensiones políticas, el autogobierno ha servido como un mecanismo para dirimir disputas internamente, bajo sus propios sistemas normativos, reduciendo la intervención de fuerzas externas y promoviendo la gobernabilidad desde abajo.


El reconocimiento del autogobierno también tiene un efecto simbólico y político de gran alcance: rompe con la idea de que los pueblos originarios deben permanecer subordinados a las instituciones estatales y municipales. Por el contrario, afirma que poseen la capacidad y el derecho de decidir por sí mismos. Es aquí donde emerge el debate sobre el llamado “cuarto orden de gobierno”, que busca dotar a las comunidades indígenas de un reconocimiento jurídico pleno como instancias de gobierno, al mismo nivel que municipios, estados y federación.


El autogobierno indígena nos recuerda que la política puede volver a ser comunitaria, que la democracia puede ser participativa y que el desarrollo puede ser local, sustentable y con identidad. La experiencia de Michoacán abre así una ventana para repensar el futuro del Estado mexicano, no como una estructura vertical y centralizada, sino como un entramado de comunidades que, en su diversidad, construyen colectivamente un país más justo y equitativo.

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