BUENAVISTA
01/10/25
Crónica El
desbordamiento que ahogó a Vicente Guerrero
RED 113
MICHOACÁN/Redacción
Buenavista,
Mich.- 1 de octubre de 2025.-
El agua llegó de golpe, sin pedir permiso. Primero fueron pequeños charcos que
parecían inofensivos, pero en cuestión de horas se convirtieron en corrientes
turbias que entraron por las puertas y ventanas, alcanzando las camas, los
refrigeradores y los recuerdos guardados en cada rincón de las casas.
El
desbordamiento del canal conocido como Puente Rallado y del canal de Vicente
Guerrero dejó bajo el agua a más de 40 viviendas en la comunidad. La causa,
coinciden las autoridades y los vecinos, es que los parceleros dejaron de
utilizar el canal de riego y este quedó azolvado, sin mantenimiento, hasta que
la presión del agua lo reventó.
“Se nos
metió el agua en segundos, no dio tiempo de nada, apenas de sacar a los niños”,
cuenta Claudia Aurora, vecina de la calle Fraccionamiento Ocampo, donde la
corriente barrió con muebles y ropa, dejando un lodo espeso como huella de la
tragedia. Ella y su familia de cinco personas, entre adultos y pequeños,
tuvieron que refugiarse en la casa de un vecino.
La
Coordinación Estatal de Protección Civil, junto con los elementos del Ejército
Mexicano que activaron el Plan DN-III-E, recorrieron las zonas afectadas.
Tocaron puertas, revisaron techos y patios, y hablaron con las familias que se
quedaron con lo puesto. “No se preocupen, ya se habilitó la casa ejidal como
refugio temporal”, anunció uno de los brigadistas, mientras anotaba nombres y
hacía el recuento de daños.
La lista
es larga y dolorosa: adultos mayores, niños pequeños, una persona con síndrome
de Down, otra más en silla de ruedas, bebés recién nacidos. En cada casa, una
historia de incertidumbre. Don Oracio Cárdenas vive con siete personas, cinco
de ellas niños; mientras que en la vivienda de Oswaldo Soria, la preocupación
es doble: además de la pérdida material, su hija discapacitada quedó expuesta a
condiciones insalubres.
El
comisariado José Manuel Ramírez y la jefa de Tenencia María Guadalupe González
acompañan a los vecinos en el conteo. Entre todos reparten agua embotellada y
despensas improvisadas, mientras esperan maquinaria que pueda desazolvar el
canal y evitar que la escena se repita con la próxima lluvia.
“Esto no
es la primera vez que pasa, y mientras no limpien el canal, va a seguir
pasando”, advierte Cirila Cimporiano, quien con su familia de seis personas
intenta salvar colchones empapados bajo el sol de octubre.
La
comunidad entera parece suspendida en un mismo silencio, apenas roto por el
zumbido de los mosquitos que llegaron con el agua estancada. El refugio
temporal en la Casa Ejidal ya recibe a las primeras familias, que duermen en
colchonetas donadas, con la esperanza de que pronto puedan volver a sus
hogares.
El
desbordamiento en Vicente Guerrero no sólo dejó calles convertidas en
riachuelos y patios anegados. Dejó también el recordatorio de que la naturaleza
siempre cobra factura cuando lo esencial, como limpiar un canal, se deja para
después.
.jpg)
