SAHUAYO
06/02/26
Detienen a
policía de Sahuayo por homicidio
RED 113
MICHOACÁN/Redacción
Sahuayo,
Mich.- 6 de febrero de 2026.-
Las patrullas recorrían las calles de Sahuayo como cualquier otro día, hasta
que una de ellas se convirtió en escenario de un quiebre inesperado: el policía
que vigilaba la ciudad fue detenido por la muerte de un hombre ocurrida meses
atrás.
Agentes de
la Policía de Investigación de la Fiscalía de Michoacán, en coordinación con
los elementos de la Guardia Civil del Estado, interceptaron a un elemento
activo de la Policía Municipal de Sahuayo mientras realizaba labores de
patrullaje.
La
detención se ejecutó sobre la calle David Franco Rodríguez, entre José María
Guiño y José Sánchez Villaseñor, donde se cumplimentó una orden de aprehensión
vigente por el delito de homicidio calificado.
El
detenido fue identificado como Jordán N, señalado como probable responsable de
la muerte de Santiago Torres.
La escena
contrastó con la normalidad del entorno, sin resistencia, sin persecución, pero
con el peso de un mandamiento judicial que lo sacó del uniforme para colocarlo
del otro lado de la ley.
De acuerdo
con la investigación, los hechos se remontan al 26 de noviembre de 2025, cuando
la víctima fue puesta a disposición del Ministerio Público en calidad de
detenido.
Para su
certificación médica y resguardo en las barandillas municipales, se solicitó el
apoyo de la Policía Municipal. Fue en ese traslado, según la Fiscalía, donde
ocurrió la agresión.
Las
indagatorias señalan que, al descender de la unidad, Jordán “N” presuntamente
golpeó a Santiago Torres en distintas partes del cuerpo antes de ingresarlo al
área de barandillas. Las lesiones sufridas habrían sido determinantes en su
fallecimiento, convirtiendo un procedimiento de custodia en un hecho fatal.
Tras su
captura, el imputado fue presentado ante la autoridad judicial correspondiente
y, luego de la audiencia inicial, ingresado al Centro de Readaptación Social de
la región, donde permanecerá mientras se resuelve su situación jurídica.
El caso,
ejecutado en el marco del operativo de cumplimiento de órdenes de aprehensión,
expone una herida profunda en la confianza pública, cuando quien porta el
uniforme es acusado de arrebatar una vida. La investigación continúa y, esta
vez, el expediente se escribe sin distintivos ni jerarquías.

