CHARAPAN
05/06/26
El gabán
de lana, es la identidad de Charapan
RED 113
MICHOACÁN/Redacción
Charapan,
Mich.- 05 junio de 2026.-
El gabán, es una de las prendas más emblemáticas de la indumentaria tradicional
mexicana, especialmente en las zonas frías de la sierra. Su origen, es un
fascinante ejemplo de sincretismo cultural, donde se mezclaron las técnicas
textiles prehispánicas con las necesidades.
Antes de
la invasión de los españoles, los pueblos originarios de Michoacán y México, ya
utilizaban prendas similares para cubrirse del frío. La base del gabán, es el
tilmatli (o tilma), una manta rectangular que se anudaba al hombro.
Estas
tilmas, se fabricaban con fibras de ixtle (maguey), algodón o incluso plumas y
pelo de conejo. Era una pieza tejida en telar de cintura que servía tanto de
abrigo como de símbolo de estatus social.
Con la
llegada de los españoles, en el siglo XVI, ocurrieron dos cambios
fundamentales, que dieron vida al gabán, tal como lo conocemos.
Los
españoles, reprodujeron las ovejas, por lo que la lana resultó ser un material
mucho más cálido y resistente que las fibras vegetales para el clima de
montaña.
Mientras
que el telar de pedal, herramienta fundamental que permitió tejer piezas mucho
más grandes, pesadas y tupidas, en comparación con el telar de cintura
tradicional.
Ahora
bien, pero cuál es la diferencia entre gabán, poncho y zarape. Aunque a menudo
se confunden, tienen matices distintos, veamos.
El poncho,
es el término más general en toda Latinoamérica (especialmente en los Andes),
para una manta con una abertura central para la cabeza. El Zarape, suele ser
más decorativo, colorido y de tejido más fino (famoso en Saltillo).
Mientras
que el gabán, que es la artesanía que nos ocupa, se distingue por ser una
prenda de uso rudo y cotidiano. Generalmente es de lana gruesa, más corto que
un zarape y diseñado específicamente para las labores del campo y el clima
serrano.
En
regiones, como la Meseta Purhépecha, en Michoacán, el gabán adquirió una
identidad propia. Se convirtió en una pieza maestra de la artesanía local.
Existen
diversidad de diseños, depende del artesano que lo elabora o de quien lo manda
hacer, la mayoría suelen incluir, grecas y figuras geométricas, principalmente
que representan la cosmogonía indígena.
Los
colores, en la mayoría, son naturales. Tonos obtenidos del café, negro y blanco
natural de la lana, o teñidos con pigmentos orgánicos como el añil o la
cochinilla grana.
Un dato
curioso, el nombre "gabán", proviene del árabe qabā', que pasó al
español para designar una prenda exterior con mangas o aberturas. En México, la
palabra se adaptó para describir esta pieza rectangular que hoy, es orgullo de
comunidades como Charapan, Angahuan y otras de la Meseta Purhépecha.
En
resumen, si estás en esta zona, un gabán es ese "poncho" de lana
artesanal que te quita el frío más intenso.
El gabán,
vendría siendo una variante del poncho o zarape. Es una pieza rectangular, de
tejido grueso con una abertura en el centro (bocamanga) para introducir la
cabeza.
Casi
siempre, está hecho de lana de borrego tejida en telar de pedal o de cintura.
A
diferencia del zarape de gala (que es más ligero y colorido), el gabán es una
prenda de trabajo y uso diario. Es pesado y tupido para que el agua de la
lluvia no penetre fácilmente y para conservar el calor en climas de la sierra.
Es una
pieza clave de la indumentaria en Michoacán. Los diseños suelen llevar figuras
geométricas o grecas que identifican a la comunidad que lo fabricó.
La
elaboración de un gabán de lana, es un proceso artesanal que requiere semanas
de trabajo y una técnica que ha pasado de generación en generación. En lugares
con gran tradición textil, como la Meseta Purhépecha, el proceso sigue siendo
mayoritariamente manual.
Aquí
detallo los pasos fundamentales.
Preparación
de la materia prima, la lana. Todo comienza con el trasquilado de las ovejas,
las que se mantiene su producción, aunque nos dijeron que cada vez es menor en
esta región, tanto para obtener la lana y carne para su comercialización.
Durante la
realización de este reportaje, fueron varias los veces que tuvimos que recorrer
la zona conocida como El Plan, donde regularmente pastorean chivos y borregos.
En una de
esas incursiones hacia tierras recién sembradas, contactamos y conversamos con
un pastor de nombre Gilberto Rubio Alejo, vecino de Nurío, quien pastoreaba
cerca de 160 borregos, en esa zona del plan, entre las comunidades de San
Felipe de los Herreros, Nurío y Pomacuarán, pertenecientes a los municipios de
Paracho y Charapan.
Pero
sigamos con el proceso, una vez obtenida la lana virgen, se debe procesar. Se
lava repetidamente con agua y jabón, para quitarle la "suarda" o
grasa natural y las impurezas del campo.
Una vez
seca, la lana se "peina" con cardas (cepillos con dientes de madera o
metal), para alinear las fibras y dejarla suave y esponjosa.
El Hilado.
Es el momento de convertir la lana en hilo. Se utiliza un malacate o una rueca
de madera. El artesano va alimentando el giro con la lana cardada, controlando
el grosor con los dedos para que el hilo sea uniforme y resistente.
El Teñido.
Es opcional. Muchos gabanes conservan los colores naturales de la oveja
(blanco, gris, negro o café). Sin embargo, si se busca color, se utilizan
tintes naturales como la cochinilla grana (rojos), el añil (azules) o el
zacatlaxcalli (amarillos).
El hilo se
hierve en ollas con estos pigmentos y sal, para que el color se fije
permanentemente. El montado del telar, es el paso más técnico y requiere mucha
precisión matemática.
Posteriormente,
se colocan los hilos verticales en el telar de pedal; estos hilos, determinarán
el largo y el ancho de la prenda. Se deben contar los hilos exactos para dejar
el espacio de la bocamanga, es decir, la abertura para la cabeza.
El Tejido.
Aquí es donde el artesano da vida al diseño.
Mediante
el movimiento rítmico de los pies en los pedales y las manos pasando la
lanzadera (que lleva el hilo horizontal o "trama"), se va compactando
la tela.
Para crear
las grecas, animales o figuras geométricas, el artesano va cambiando los
colores de los hilos manualmente mientras teje, siguiendo un patrón mental o un
dibujo previo.
Una vez
que se retira la pieza del telar, se hacen nudos o trenzados en los extremos de
los hilos sobrantes para formar el fleco.
Se cortan
excedentes de lana y se verifica que el tejido esté bien apretado para que sea
impermeable al frío.
Un buen
gabán de lana artesanal, se reconoce porque, al levantarlo, se siente su peso.
Ese grosor es el que permite que la prenda dure décadas y que, en caso de una
lluvia ligera, el agua ruede por la fibra sin empapar a quien lo porta.
Michoacán,
es uno de los estados con mayor riqueza textil en México, y la elaboración de
gabanes de lana se concentra principalmente en la región de la Meseta
Purhépecha y algunas localidades del Bajío michoacano.
Sin lugar
a dudas, Charapan es la comunidad más emblemática donde puedes encontrar los
mejores gabanes del mundo, al menos, es el lugar más famoso.
En
Charapan, se realizan concursos regionales de textiles de lana donde se exhiben
piezas de alta complejidad técnica y diseños de grecas tradicionales. Nos
comentaron que el primer concurso fue allá por 1995, hace 31 años.
También la
comunidad de Angahuan, es conocida por sus textiles de lana virgen, incluyendo
gabanes, capas y echequemos.
Durante la
recopilación de esta información, tuvimos la oportunidad de visitar en su casa
y conversar, con dos artesanos de Charapan, “Chico” Reyes y Manuel Bonaparte,
fabricantes de gabanes, en sus respectivos talleres, la conversación tuvo lugar
mientras tejían alguna pieza.
Moisés
“Chico” Reyes Chuela, es, sin duda, uno de los artesanos de excelencia textil
en Charapan. Es considerado un maestro en el arte del telar de pedal y
representa a esa generación de artesanos que ha elevado el gabán de una prenda
utilitaria, a una verdadera pieza de arte.
Es la
cuarta generación de obrajeros, de la familia Reyes; le antecedieron, su
abuelo, su papá y un hermano. Es un gran orgullo continuar con la tradición,
dijo durante la entrevista.
“Quedamos
pocos obrajeros, apenas unos tres, nadie quiere apostarle al seguimiento, y
pues, esto se va a acabar. Ninguna autoridad interviene. A Charapan se le va
acabar el orgullo; es lo que nos representa, es nuestra identidad”, nos dijo,
mientras deslizaba la lanzadera de un lado a otro, en su antiquísimo telar de
pedal, donde elaboraba un gabán.
Este
telar, nos comentó, debe tener más de 150 años; simplemente yo lo tengo desde
hace más de 45 años y mis ascendientes trabajaron en él hace muchos años.
Aquí les
comparto algunos puntos clave sobre su trabajo y su relevancia.
“Chico”
Reyes, como se le conoce en el pueblo, destaca por el dominio del telar de
pedal de doble marco, una técnica que requiere una buena coordinación física y
una gran precisión matemática para que los diseños (grecas y figuras) queden
perfectamente simétricos. Sus piezas son famosas por tener un tejido muy
apretado, lo que las hace más duraderas y resistentes al clima frío.
Su
trabajo, se caracteriza por rescatar y mantener vivos los diseños tradicionales
de la Meseta Purhépecha. Mientras que otros artesanos, han optado por diseños
más comerciales.
“Chico”
Reyes, se identifica por el uso de grecas prehispánicas; el manejo magistral de
los colores naturales de la lana, logrando contrastes muy elegantes sin
necesidad de tintes artificiales y, la incorporación de flecos elaborados a
mano que le dan un acabado distinguido a sus gabanes.
La
trayectoria y premios como artesano de Charapan, nos dice que ha participado y
logrado varios premios en concursos organizados por la Casa de las Artesanías
(Casart) y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart). Sus
piezas han llegado a colecciones particulares y museos, ya que no solo vende un
gabán, sino una narrativa de la cultura de Charapan.
Reyes
Chuela, forma parte de una estructura familiar donde el conocimiento se
comparte. Verlo trabajar en su taller, es entender el tiempo y la paciencia que
requiere la artesanía; un solo gabán de alta calidad, puede tomarle varias
semanas de trabajo intenso.
Mientras
que Don Manuel Bonaparte, el otro artesano que visitamos, amablemente, nos
invitó a pasar a su casa, a donde acudimos acompañados de la maestra cocinera
tradicional, Victoria Aguilar Galván, quien nos apoyó para concertar las
entrevistas con los artesanos.
En el
trayecto de la plaza de Charapan hacia la casa Don Manuel, Victoria Aguilar,
nos presumió que recién había recibido el Distintivo Comunitario, que la
acredita como cocinera tradicional, por parte del Fondo Nacional para el
Fomento al Turismo (Fonatur), que encabeza Sebastián Ramírez Mendoza y, la
Secretaría de Turismo del estado, a cargo de Roberto Monroy García.
Buena
noticia. La comida tradicional purhépecha, junto con la pirekua, que es el
canto tradicional, está considerada como patrimonio mundial inmaterial de la
humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO), nominación que se hizo en noviembre de 2010, en
la sesión efectuada en Nairobi, Kenia. Pero ese es otro punto.
Finalmente
llegamos a nuestro destino y de inmediato, Don Manuel, nos empezó a platicar
algunos de los pasos que conlleva la elaboración de una prenda, ello, mientras
cardaba e hilaba la lana, nos explicó que los gabanes que elabora, en su
mayoría, los diseños, salen de sus propias ideas, a menos que el cliente quiera
uno especial.
Hacer un
gabán, agregó, aparte de las ideas, es como una parte de nosotros. Es arte y
cultura de este pueblo, nos comentó.
Los
telares de pedal rústicos, como los que utilizan los mencionados, son
imponentes estructuras de madera, muchas veces construidas por los mismos
artesanos.
Los
elementos clave son, la estructura de madera; vigas pesadas que sostienen toda
la tensión de los hilos. Los pedales, situados en la parte inferior, que el
artesano acciona con los pies para alternar los hilos verticales; el rodillo,
donde se va enrollando el tejido de lana ya terminado y la lanzadera, el
pequeño artefacto de madera que el artesano lanza de un lado a otro para pasar
el hilo de la trama.
Este tipo
de telar, es el que permite crear el grosor y la firmeza característica de los
gabanes de lana michoacanos, diferenciándolos de los tejidos más ligeros hechos
en telar de cintura.
Por otro
lado, en entrevista, la presidenta municipal de Charapan, Nancy Yuliana Torres
Gerónimo, durante un receso en la Danza del Sembrador, en la que participaba,
señaló que, sin lugar a dudas, el gabán, es la artesanía que nos representa
ante el mundo; es la identidad del pueblo charapanense.
La edición
31 de la Feria del Gabán 2026, tendrá lugar del jueves 11, al 13 del mes de
junio, donde habrán de exponerse varios gabanes, como parte de un concurso que
se viene realizando desde hace 30 años. Ello, con la finalidad de preservar la
tradición.
Por
cierto, en la edición realizada en el año de 1989, el Museo Nacional de
Antropología, adquirió un gabán de Charapan, ganador del concurso, para su
colección, como un reconocimiento al valor patrimonial, que permanece en
exhibición y del cual obtuvimos una fotografía.
Así,
Charapan, en este pueblo, lugar de tierra colorada o lugar de truenos y que fue
reordenado en el año de 1531, por Fray Juan de San Miguel, la tradición de
elaborar gabanes ya existía y con la llegada de los españoles, simplemente se
consolidó, según el antropólogo Carlos García Mora.
Y es que,
históricamente, el gabán era un abrigo indispensable para los arrieros y
trabajadores del campo, que enfrentaban el clima frío de esta zona.
Pero en la
actualidad, esta tradición pareciera enfrentar desafíos, debido a la escasez de
lana natural, el alto costo de producción, la competencia con gabanes
sintéticos y el envejecimiento de los maestros artesanos que sobreviven y que
siguen manteniendo la técnica ancestral.
Quiero
agradecer, a quienes apoyaron para este trabajo periodístico, a la alcaldesa
Yuliana Torres Gerónimo. Los artesanos Moisés “Chico” Reyes y Manuel Bonaparte.
Al profesor Pascual Galván Chuela. La cocinera tradicional, Ma. Victoria
Aguilar Galván y a mi amigo Renato Palomares, en fotos.
Se
consultó material sobre el gabán, del Museo Nacional de Antropología. La tesina
de Ma. Guadalupe Calderón Barrera, para obtención del título como licenciada en
Historia (2012), en la Universidad Michoacana.
También se
obtuvieron testimonios orales de varias personas conocedores del tema.
Memoria
Histórica; la historia de un pueblo, del antropólogo Carlos García Mora, del
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
A todos,
muchas gracias. Tal vez faltó más información o precisiones; todo es
corregible.
L.C.C.
Lamberto Hernández Méndez. El Hilado. Es el momento de convertir la lana en
hilo. Se utiliza un malacate o una rueca de madera. El artesano va alimentando
el giro con la lana cardada, controlando el grosor con los dedos para que el
hilo sea uniforme y resistente.
El Teñido.
Es opcional. Muchos gabanes conservan los colores naturales de la oveja
(blanco, gris, negro o café). Sin embargo, si se busca color, se utilizan
tintes naturales como la cochinilla grana (rojos), el añil (azules) o el
zacatlaxcalli (amarillos).
El hilo se
hierve en ollas con estos pigmentos y sal, para que el color se fije
permanentemente. El montado del telar, es el paso más técnico y requiere mucha
precisión matemática.
Posteriormente,
se colocan los hilos verticales en el telar de pedal; estos hilos, determinarán
el largo y el ancho de la prenda. Se deben contar los hilos exactos para dejar
el espacio de la bocamanga, es decir, la abertura para la cabeza.
El Tejido.
Aquí es donde el artesano da vida al diseño.
Mediante
el movimiento rítmico de los pies en los pedales y las manos pasando la
lanzadera (que lleva el hilo horizontal o "trama"), se va compactando
la tela.
Para crear
las grecas, animales o figuras geométricas, el artesano va cambiando los
colores de los hilos manualmente mientras teje, siguiendo un patrón mental o un
dibujo previo.
Una vez
que se retira la pieza del telar, se hacen nudos o trenzados en los extremos de
los hilos sobrantes para formar el fleco.
Se cortan
excedentes de lana y se verifica que el tejido esté bien apretado para que sea
impermeable al frío.
Un buen
gabán de lana artesanal, se reconoce porque, al levantarlo, se siente su peso.
Ese grosor es el que permite que la prenda dure décadas y que, en caso de una
lluvia ligera, el agua ruede por la fibra sin empapar a quien lo porta.
Michoacán,
es uno de los estados con mayor riqueza textil en México, y la elaboración de
gabanes de lana se concentra principalmente en la región de la Meseta
Purhépecha y algunas localidades del Bajío michoacano.
Sin lugar
a dudas, Charapan es la comunidad más emblemática donde puedes encontrar los
mejores gabanes del mundo, al menos, es el lugar más famoso.
En
Charapan, se realizan concursos regionales de textiles de lana donde se exhiben
piezas de alta complejidad técnica y diseños de grecas tradicionales. Nos
comentaron que el primer concurso fue allá por 1995, hace 31 años.
También la
comunidad de Angahuan, es conocida por sus textiles de lana virgen, incluyendo
gabanes, capas y echequemos.
Durante la
recopilación de esta información, tuvimos la oportunidad de visitar en su casa
y conversar, con dos artesanos de Charapan, “Chico” Reyes y Manuel Bonaparte,
fabricantes de gabanes, en sus respectivos talleres, la conversación tuvo lugar
mientras tejían alguna pieza.
Moisés
“Chico” Reyes Chuela, es, sin duda, uno de los artesanos de excelencia textil
en Charapan. Es considerado un maestro en el arte del telar de pedal y
representa a esa generación de artesanos que ha elevado el gabán de una prenda
utilitaria, a una verdadera pieza de arte.
Es la
cuarta generación de obrajeros, de la familia Reyes; le antecedieron, su
abuelo, su papá y un hermano. Es un gran orgullo continuar con la tradición,
dijo durante la entrevista.
“Quedamos
pocos obrajeros, apenas unos tres, nadie quiere apostarle al seguimiento, y
pues, esto se va a acabar. Ninguna autoridad interviene. A Charapan se le va
acabar el orgullo; es lo que nos representa, es nuestra identidad”, nos dijo,
mientras deslizaba la lanzadera de un lado a otro, en su antiquísimo telar de
pedal, donde elaboraba un gabán.
Este
telar, nos comentó, debe tener más de 150 años; simplemente yo lo tengo desde
hace más de 45 años y mis ascendientes trabajaron en él hace muchos años.
Aquí les
comparto algunos puntos clave sobre su trabajo y su relevancia.
“Chico”
Reyes, como se le conoce en el pueblo, destaca por el dominio del telar de
pedal de doble marco, una técnica que requiere una buena coordinación física y
una gran precisión matemática para que los diseños (grecas y figuras) queden
perfectamente simétricos. Sus piezas son famosas por tener un tejido muy
apretado, lo que las hace más duraderas y resistentes al clima frío.
Su
trabajo, se caracteriza por rescatar y mantener vivos los diseños tradicionales
de la Meseta Purhépecha. Mientras que otros artesanos, han optado por diseños
más comerciales.
“Chico”
Reyes, se identifica por el uso de grecas prehispánicas; el manejo magistral de
los colores naturales de la lana, logrando contrastes muy elegantes sin
necesidad de tintes artificiales y, la incorporación de flecos elaborados a
mano que le dan un acabado distinguido a sus gabanes.
La
trayectoria y premios como artesano de Charapan, nos dice que ha participado y
logrado varios premios en concursos organizados por la Casa de las Artesanías
(Casart) y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart). Sus
piezas han llegado a colecciones particulares y museos, ya que no solo vende un
gabán, sino una narrativa de la cultura de Charapan.
Reyes
Chuela, forma parte de una estructura familiar donde el conocimiento se
comparte. Verlo trabajar en su taller, es entender el tiempo y la paciencia que
requiere la artesanía; un solo gabán de alta calidad, puede tomarle varias
semanas de trabajo intenso.
Mientras
que Don Manuel Bonaparte, el otro artesano que visitamos, amablemente, nos
invitó a pasar a su casa, a donde acudimos acompañados de la maestra cocinera
tradicional, Victoria Aguilar Galván, quien nos apoyó para concertar las
entrevistas con los artesanos.
En el
trayecto de la plaza de Charapan hacia la casa Don Manuel, Victoria Aguilar,
nos presumió que recién había recibido el Distintivo Comunitario, que la
acredita como cocinera tradicional, por parte del Fondo Nacional para el
Fomento al Turismo (Fonatur), que encabeza Sebastián Ramírez Mendoza y, la
Secretaría de Turismo del estado, a cargo de Roberto Monroy García.
Buena
noticia. La comida tradicional purhépecha, junto con la pirekua, que es el
canto tradicional, está considerada como patrimonio mundial inmaterial de la
humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO), nominación que se hizo en noviembre de 2010, en
la sesión efectuada en Nairobi, Kenia. Pero ese es otro punto.
Finalmente
llegamos a nuestro destino y de inmediato, Don Manuel, nos empezó a platicar
algunos de los pasos que conlleva la elaboración de una prenda, ello, mientras
cardaba e hilaba la lana, nos explicó que los gabanes que elabora, en su
mayoría, los diseños, salen de sus propias ideas, a menos que el cliente quiera
uno especial.
Hacer un
gabán, agregó, aparte de las ideas, es como una parte de nosotros. Es arte y
cultura de este pueblo, nos comentó.
Los
telares de pedal rústicos, como los que utilizan los mencionados, son
imponentes estructuras de madera, muchas veces construidas por los mismos
artesanos.
Los
elementos clave son, la estructura de madera; vigas pesadas que sostienen toda
la tensión de los hilos. Los pedales, situados en la parte inferior, que el
artesano acciona con los pies para alternar los hilos verticales; el rodillo,
donde se va enrollando el tejido de lana ya terminado y la lanzadera, el
pequeño artefacto de madera que el artesano lanza de un lado a otro para pasar
el hilo de la trama.
Este tipo
de telar, es el que permite crear el grosor y la firmeza característica de los
gabanes de lana michoacanos, diferenciándolos de los tejidos más ligeros hechos
en telar de cintura.
Por otro
lado, en entrevista, la presidenta municipal de Charapan, Nancy Yuliana Torres
Gerónimo, durante un receso en la Danza del Sembrador, en la que participaba,
señaló que, sin lugar a dudas, el gabán, es la artesanía que nos representa
ante el mundo; es la identidad del pueblo charapanense.
La edición
31 de la Feria del Gabán 2026, tendrá lugar del jueves 11, al 13 del mes de
junio, donde habrán de exponerse varios gabanes, como parte de un concurso que
se viene realizando desde hace 30 años. Ello, con la finalidad de preservar la
tradición.
Por
cierto, en la edición realizada en el año de 1989, el Museo Nacional de
Antropología, adquirió un gabán de Charapan, ganador del concurso, para su
colección, como un reconocimiento al valor patrimonial, que permanece en
exhibición y del cual obtuvimos una fotografía.
Así,
Charapan, en este pueblo, lugar de tierra colorada o lugar de truenos y que fue
reordenado en el año de 1531, por Fray Juan de San Miguel, la tradición de
elaborar gabanes ya existía y con la llegada de los españoles, simplemente se
consolidó, según el antropólogo Carlos García Mora.
Y es que,
históricamente, el gabán era un abrigo indispensable para los arrieros y
trabajadores del campo, que enfrentaban el clima frío de esta zona.
Pero en la
actualidad, esta tradición pareciera enfrentar desafíos, debido a la escasez de
lana natural, el alto costo de producción, la competencia con gabanes
sintéticos y el envejecimiento de los maestros artesanos que sobreviven y que
siguen manteniendo la técnica ancestral.
Quiero
agradecer, a quienes apoyaron para este trabajo periodístico, a la alcaldesa
Yuliana Torres Gerónimo. Los artesanos Moisés “Chico” Reyes y Manuel Bonaparte.
Al profesor Pascual Galván Chuela. La cocinera tradicional, Ma. Victoria
Aguilar Galván y a mi amigo Renato Palomares, en fotos.
Se
consultó material sobre el gabán, del Museo Nacional de Antropología. La tesina
de Ma. Guadalupe Calderón Barrera, para obtención del título como licenciada en
Historia (2012), en la Universidad Michoacana.
También se
obtuvieron testimonios orales de varias personas conocedores del tema.
Memoria
Histórica; la historia de un pueblo, del antropólogo Carlos García Mora, del
Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
A todos,
muchas gracias. Tal vez faltó más información o precisiones; todo es
corregible.
L.C.C.
Lamberto Hernández Méndez
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