El maltrato que envejece en silencio: una deuda pendiente con los adultos mayores
Por Alejandro Martínez Castañeda
Morelia, Michoacán, 02 de junio de 2026.- Cada mañana, don José sale a caminar algunas cuadras por una colonia popular de Morelia. Tiene 78 años y una pensión insuficiente para cubrir todas sus necesidades. Desde hace algunos años vive con familiares, pero rara vez participa en las conversaciones del hogar. Sus opiniones son ignoradas, depende de otros para realizar diversos trámites y con frecuencia escucha comentarios que lo hacen sentir una carga.
Aunque su historia parece cotidiana, especialistas en derechos humanos advierten que situaciones como ésta pueden constituir formas de maltrato hacia las personas mayores.
La problemática ha cobrado relevancia luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertara que uno de cada seis adultos mayores en el mundo sufre algún tipo de maltrato, principalmente por parte de quienes se encargan de su cuidado. Además, el organismo internacional señala que la soledad y el aislamiento representan factores de riesgo para la salud mental de este sector de la población.
El maltrato no siempre se manifiesta mediante agresiones físicas. Puede expresarse a través de humillaciones, abandono, control indebido de recursos económicos, negligencia en los cuidados o exclusión de la vida familiar y comunitaria. Organismos internacionales consideran estas prácticas como violaciones a los derechos humanos de las personas mayores.
En una ciudad como Morelia, donde el envejecimiento de la población es cada vez más visible, el reto va más allá de garantizar atención médica. También implica asegurar condiciones de dignidad, autonomía y participación social para quienes han contribuido durante décadas al desarrollo de sus familias y comunidades.
La OMS advierte que la depresión, la ansiedad y otros trastornos emocionales pueden estar asociados con la pérdida de autonomía, el aislamiento social y la falta de apoyo familiar. Por ello, especialistas recomiendan mantener a los adultos mayores integrados a actividades comunitarias, recreativas y culturales, además de fortalecer las redes de acompañamiento.
Desde una perspectiva de derechos humanos, el envejecimiento no debe significar pérdida de derechos. Las personas adultas mayores tienen derecho a vivir libres de violencia, recibir cuidados adecuados, participar en la vida pública y tomar decisiones sobre su propia existencia. Sin embargo, muchas formas de maltrato permanecen invisibles porque ocurren dentro del ámbito familiar y suelen ser normalizadas.
La historia de don José refleja una realidad que con frecuencia pasa desapercibida. Detrás de muchas puertas existen personas mayores que enfrentan la soledad, la indiferencia o la dependencia económica sin denunciar lo que viven. Reconocer esta problemática es el primer paso para construir una sociedad que no solamente aspire a vivir más años, sino a garantizar que esos años transcurran con respeto, dignidad y pleno ejercicio de los derechos humanos, destacan expertos en derechos humanos.

