domingo, 21 de junio de 2026

Mundial 2026: entre la fiesta del fútbol y las desigualdades que el espectáculo no puede ocultar

 Mundial 2026: entre la fiesta del fútbol y las desigualdades que el espectáculo no puede ocultar 



Por Alejandro Castañeda


Morelia, Michoacán, 21 de junio de 2026.-El Mundial 2026 ya está en marcha y, desde su arranque el pasado 11 de junio en el Estadio Azteca, comenzó a mostrar algo más que futbol: también puso en evidencia las contradicciones sociales, políticas y económicas que acompañan al torneo más grande en la historia de la FIFA.


De acuerdo con un artículo publicado por The Conversation, firmado por Juan Martín Flores Almendárez, la Copa del Mundo organizada por México, Estados Unidos y Canadá se presenta como una “fiesta continental” de unidad, pero en los hechos revela profundas asimetrías entre países, tensiones migratorias y un modelo cada vez más excluyente para las clases populares.


El torneo de 2026 reúne por primera vez a 48 selecciones y contempla 104 partidos, lo que confirma la expansión comercial del futbol como industria global. Sin embargo, el crecimiento del espectáculo no necesariamente se traduce en beneficios sociales amplios. Por el contrario, el análisis advierte que el Mundial funciona como un laboratorio donde se cruzan intereses económicos, control fronterizo, costos públicos y desigualdad urbana.


Una de las principales contradicciones señaladas es que, mientras el discurso oficial habla de integración entre naciones, la realidad regional está marcada por políticas migratorias restrictivas. En ese contexto, el Mundial convive con fronteras endurecidas y con medidas de vigilancia que contrastan con la imagen de apertura promovida por la FIFA.


El artículo también destaca que la organización tripartita no significa una distribución equitativa de beneficios. Estados Unidos concentra la mayor parte de los partidos y los encuentros decisivos, mientras México participa con una proporción menor del calendario, pese a su enorme tradición futbolística y al peso simbólico de inaugurar el torneo.


A ello se suma el encarecimiento de la experiencia mundialista. Boletos, hospedaje, transporte y consumo turístico colocan al evento lejos de amplios sectores populares. Así, el futbol, históricamente identificado como una pasión colectiva, aparece cada vez más condicionado por la capacidad de pago.


El Mundial 2026, por tanto, no sólo debe ser contado desde los goles, las figuras y los estadios llenos. También exige mirar sus efectos sociales: quién gana con el negocio, quién queda fuera de la fiesta y qué tipo de ciudad, frontera y economía deja a su paso.


En plena competencia, el torneo confirma una paradoja: nunca el Mundial había sido tan grande, pero quizá tampoco había sido tan caro ni tan excluyente.


Fuente: https://theconversation.com/mas-grande-mas-caro-y-mas-excluyente-las-contradicciones-sociales-del-mundial-2026

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