miércoles, 15 de julio de 2026

Trabajo mata grilla

 Trabajo mata grilla 


Por: Carlos Arrieta

Morena está aceitando su maquinaria territorial en Michoacán. En distintas regiones del estado comienza a resonar con fuerza la presencia de quienes aspiran a encabezar la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía en la entidad. En las últimas semanas, las redes sociales se han convertido en el principal escaparate de sus recorridos, reuniones y posicionamientos.

Sin embargo, entre las distintas figuras destaca la presencia de un hombre que, hasta hace poco, parecía concentrado en otros menesteres. Carlos Torres Piña, fiscal con licencia, decidió aplicar aquella máxima política que sostiene que “caballo que alcanza, gana” o, dicho de otra manera, que “trabajo mata grilla”.

La política es tiempo y circunstancia, y Torres Piña parece haber entendido bien la coyuntura. Aunque se encontraba enfocado en otras responsabilidades, los resultados obtenidos y el sello característico de su trabajo le permitieron incorporarse a esta contienda con paso firme y de manera certera.

Ha recorrido un número importante de municipios y encabezado asambleas concurridas. Pero su presencia no se limita a los actos multitudinarios. También ha llegado a las casas y a las comunidades, no solamente para compartir la información que Morena busca llevar al territorio, sino para ejercer una cualidad que pocas veces encontramos en la política actual, la capacidad de escuchar.

La cercanía no consiste únicamente en aparecer en fotografías ni en acumular imágenes junto a simpatizantes. En este caso, las estampas que se comparten muestran una proximidad que parece ir más allá de la pose, reflejan el interés por comprender las diferentes dinámicas de un estado tan complejo como Michoacán.

La entidad enfrenta retos profundos, pero también posee una enorme diversidad. Cada región tiene necesidades, identidades y circunstancias particulares. Desde la Tierra Caliente hasta la Meseta Purépecha, la Costa, el Bajío o el Oriente, no pueden ofrecerse respuestas idénticas para realidades distintas. Torres Piña parece tener claridad sobre ello.

En los últimos días también hemos visto cómo varios aspirantes solicitaron licencia o renunciaron a sus cargos para mostrar una faceta diferente de la que habían construido desde sus responsabilidades públicas. Será importante observar si estos movimientos representan una verdadera convicción o solamente una estrategia de temporada.

Invito a las y los lectores a reflexionar sobre la autenticidad de los hechos. A distinguir entre quienes hablan siguiendo el manual del “buen morenista” y quienes, desde la congruencia, entienden que el proyecto debe ser suficientemente amplio para que todas y todos tengan cabida.

Porque, al final, una candidatura puede construirse mediante discursos, fotografías y estructuras; pero la confianza solamente se gana con presencia, resultados y autenticidad.

¡Ya veremos!...

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