Condiciones de los cortadores de caña ponen en el centro los derechos laborales en zonas cañeras
Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 18 de agosto de 2026.-Las condiciones laborales y de vivienda de los cortadores de caña de azúcar colocan en el centro de la discusión el cumplimiento de derechos laborales y sociales de los trabajadores agrícolas, particularmente durante las temporadas de zafra.
Un diagnóstico elaborado por la Unión Nacional de Cañeros de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), citado por La Jornada, documentó las condiciones de vida y trabajo de los cortadores y sus familias en 53 albergues de 22 zonas cañeras de siete regiones del país. El estudio encontró problemas relacionados con informalidad laboral, jornadas extendidas, pago a destajo, vivienda, acceso al agua y hacinamiento.
De acuerdo con el diagnóstico, los cortadores trabajan sin contrato escrito y reciben su pago en función de la cantidad de caña que cortan. Esta modalidad puede llevar a prolongar las jornadas para obtener mayores ingresos y aumentar el desgaste físico de los trabajadores.
El documento también señala que 59.7 por ciento de los trabajadores considerados en el estudio son foráneos y que 69 por ciento comenzó a dedicarse al corte de caña entre los 10 y 17 años. La población analizada está integrada mayoritariamente por hombres, con una edad promedio de 36 años.
En Michoacán, la actividad cañera tiene presencia en distintas regiones y está vinculada con los ingenios de Lázaro Cárdenas, en Taretan; Pedernales, en Tacámbaro, y Santa Clara, en Tocumbo.
Por la importancia económica y laboral de esta actividad, el diagnóstico nacional abre la necesidad de observar las condiciones particulares de los trabajadores que participan en las zafras michoacanas, advierten defensores de derechos humanos.
El estudio nacional no permite afirmar que las condiciones encontradas en los 53 albergues sean las mismas que existen en cada zona cañera de Michoacán. Sin embargo, sí ofrece elementos para revisar aspectos como la existencia de contratos laborales, jornadas de trabajo, mecanismos de pago, seguridad social, alojamiento, acceso al agua potable y condiciones de seguridad en los espacios destinados a los jornaleros.
La revisión es relevante porque una parte de los trabajadores de la caña se desplaza entre regiones para participar en las temporadas de corte. El propio diagnóstico identifica a los trabajadores foráneos como una proporción importante de la población estudiada.
El documento reporta que 97.3 por ciento de los albergues analizados se encontraba en malas condiciones, principalmente por deficiencias en iluminación e instalaciones eléctricas. También señala que, aunque 94.1 por ciento contaba con acceso al agua, en la mayoría de los casos ésta no era entubada y existían dificultades relacionadas con su potabilidad.
En 16 por ciento de los albergues se identificaron problemas de hacinamiento. El diagnóstico agrega que algunos cuartos son utilizados simultáneamente como dormitorios y espacios para almacenar herramientas de trabajo, además de que la presencia de estufas y tanques de gas incrementa los riesgos.
Estos elementos tienen una dimensión de derechos humanos porque las condiciones laborales de los jornaleros no se limitan al lugar donde realizan el corte. El acceso a una vivienda adecuada, agua, saneamiento, seguridad, salud y condiciones dignas de trabajo forma parte de las condiciones necesarias para el ejercicio integral de sus derechos.
Fuente: https://www.jornada.com.mx/2026/08/18/politica/009n2pol

