viernes, 14 de agosto de 2026

Más de cuatro de cada 10 trabajadores ocupan puestos que no corresponden con sus habilidades

 Más de cuatro de cada 10 trabajadores ocupan puestos que no corresponden con sus habilidades



Por Alejandro Castañeda


Morelia, Michoacán, 14 de agosto de 2026.-En América Latina y el Caribe, más de cuatro de cada 10 trabajadores desempeñan actividades que no corresponden plenamente con sus habilidades. El fenómeno revela una de las principales dificultades de los mercados laborales de la región: la distancia entre las competencias de las personas y las capacidades que requieren los empleos disponibles.


De acuerdo con una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), retomada por El Economista, esta desarticulación tiene consecuencias que van más allá de la trayectoria individual de los trabajadores: también limita la productividad, reduce los ingresos y contribuye al estancamiento económico regional.


El estudio señala que 22% de las personas trabajadoras se considera sobrecalificada para el puesto que desempeña, mientras que 12% se encuentra infracualificada. Apenas 15% presenta una correspondencia perfecta entre sus habilidades y los requerimientos de su ocupación, aunque otro 45% mantiene una buena correspondencia.


La situación también está relacionada con la educación. El BID advierte que una proporción importante de jóvenes termina la educación secundaria sin adquirir competencias básicas suficientes. En particular, 75% no alcanza el nivel mínimo en matemáticas, mientras que las deficiencias también son importantes en ciencias y lectura.


El problema se hace evidente cuando quienes concluyen una carrera profesional no encuentran oportunidades relacionadas con su formación y terminan aceptando empleos en otras áreas. No solo se desaprovechan conocimientos adquiridos durante años de estudio; también se genera frustración y se limita la posibilidad de mejorar los ingresos mediante la experiencia profesional.


En México, el fenómeno resulta especialmente relevante. La sobrecalificación alcanza aproximadamente a un tercio de los trabajadores, de acuerdo con los datos citados por el BID. Al mismo tiempo, el mercado laboral enfrenta una transformación acelerada por la tecnología, la digitalización y la inteligencia artificial, que está modificando las habilidades requeridas por las empresas.


La consecuencia económica es significativa. Según el BID, actualmente se necesitan casi cuatro trabajadores en América Latina para generar lo que produce un trabajador en Estados Unidos. La mala asignación de las capacidades laborales constituye, por tanto, un problema de productividad, pero también de justicia económica.


No se trata únicamente de pedir a los trabajadores que se capaciten. También implica revisar la calidad de la educación, fortalecer la formación técnica, vincular universidades y empresas, generar empleos de mayor productividad y garantizar oportunidades de capacitación permanente.


El desafío consiste en que las personas puedan trabajar en aquello para lo que están preparadas, desarrollar nuevas capacidades y recibir una remuneración acorde con su aportación.


Cerrar esta brecha no es solamente una cuestión de competitividad. Como plantea el BID, mejorar el funcionamiento de los mercados laborales es indispensable para que productividad, mejores salarios y bienestar social dejen de avanzar por caminos separados.


En una región marcada por la desigualdad, aprovechar adecuadamente el talento de millones de trabajadores debería ser una prioridad económica, pero también un asunto de derechos laborales y de justicia social, coinciden especialistas.

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