Reconocen Día Nacional de las Personas Adultas Mayores; UNAM llama a superar el término “Día del Abuelo”
Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 28 de agosto de 2026.- Más que una fecha para felicitar a quienes han llegado a la vejez, el 28 de agosto representa una oportunidad para reconocer a las personas adultas mayores como sujetos de derechos y para reflexionar sobre las condiciones sociales, económicas, familiares y comunitarias en las que transcurre esta etapa de la vida, afirman expertos de la UNAM.
En México se conmemora este día como Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, una fecha vinculada con la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, celebrada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Viena en 1982. De aquella reunión surgió el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, considerado el primer instrumento internacional dirigido a orientar políticas públicas relacionadas con las personas mayores, particularmente en ámbitos como salud, vivienda, educación, empleo, seguridad de ingresos y bienestar social.
La conmemoración adquiere hoy una dimensión distinta. El envejecimiento ya no puede entenderse únicamente desde la perspectiva de la asistencia o de la dependencia. Las personas mayores son titulares de derechos y, como tales, tienen derecho a vivir con dignidad, autonomía, igualdad y libres de discriminación y violencia, advierten especialistas en el tema.
En este sentido, la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha planteado la importancia de superar la denominación popular de “Día del Abuelo” y utilizar el concepto de Día Nacional de las Personas Adultas Mayores.
La diferencia no es solamente semántica. De acuerdo con la ENTS, hablar de “Día del Abuelo” supone una generalización que no considera la perspectiva de género y deja fuera a quienes no tienen nietos. En cambio, reconocer a las personas adultas mayores permite colocar en el centro su condición como integrantes de la sociedad y como sujetos de derechos.
La transformación demográfica del país hace cada vez más relevante esta discusión. En el segundo trimestre de 2022, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registró alrededor de 17.95 millones de personas de 60 años y más, equivalentes a cerca de 14 por ciento de la población nacional, dato utilizado por la propia ENTS-UNAM en sus materiales sobre esta conmemoración.
El dato revela que el envejecimiento demográfico no es un fenómeno lejano. Forma parte de las transformaciones sociales que ya están modificando las necesidades de las familias, los sistemas de salud y cuidados, el mercado laboral, las pensiones, la vivienda, la movilidad y las propias relaciones comunitarias.
Desde una perspectiva de derechos humanos, la vejez no debe ser considerada una condición que disminuye el valor social de las personas. Por el contrario, implica una etapa de la vida en la que deben mantenerse vigentes derechos como la salud, la educación, el trabajo, la participación social, la seguridad económica, la recreación, la integridad y una vida libre de violencia, destacan académicos.
De ahí que el desafío no consista solamente en ampliar programas de apoyo, sino en construir condiciones sociales que permitan a las personas llegar a la vejez y transitarla ejerciendo plenamente sus derechos.

