Acoso escolar: todos pueden ser parte del problema, pero también de la solución: autoridades de Salud
Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 15 de septiembre de 2026.-El acoso escolar o bullying no se limita a la relación entre quien agrede y quien recibe la violencia. En este fenómeno participan, de distintas maneras, compañeros que observan, docentes, familias, instituciones y la sociedad en general, por lo que su prevención requiere una responsabilidad compartida.
De acuerdo con el material de orientación difundido por la Dirección de Salud Mental del gobierno de Michoacán, dentro de una situación de acoso pueden identificarse distintos actores: la víctima, que recibe la violencia; el agresor, que la ejerce; y los observadores, quienes pueden asumir una actitud pasiva o activa frente a las agresiones.
Sin embargo, la participación no termina ahí. El entorno escolar y familiar también puede influir en la forma en que se desarrolla y enfrenta el problema. Reírse de una agresión, alentarla, grabarla, compartirla en redes sociales o simplemente guardar silencio puede contribuir a que la violencia continúe y se amplifique.
El acoso escolar puede presentarse de manera física, verbal, psicológica o mediante plataformas digitales. En este último caso, una agresión ocurrida dentro de la escuela puede extenderse a las redes sociales y alcanzar a un número mucho mayor de personas.
Por ello, la prevención no depende únicamente de la víctima o del agresor. Docentes, familias y compañeros tienen un papel importante para detectar señales de violencia, evitar su normalización y favorecer espacios donde niñas, niños y adolescentes puedan pedir ayuda sin temor, advierten las autoridades de Salud.
La intervención oportuna también resulta fundamental. Ignorar una situación de acoso puede permitir que las agresiones se prolonguen, mientras que una respuesta responsable del entorno puede contribuir a detenerlas y brindar acompañamiento a quien las está sufriendo.
El mensaje central de la campaña es sencillo: cada persona que forma parte de la comunidad escolar puede contribuir a detener el acoso. No participar en las agresiones, no difundir contenidos que humillen a otros y pedir ayuda cuando se presencia una situación de violencia son acciones concretas que pueden marcar una diferencia.
Para solicitar apoyo psicológico, el material difundido señala la Línea de la Vida, 800 911 2000, así como la Línea Hablemoos, en los teléfonos 443 314 1617 y 443 315 9037.
Más que preguntarse solamente quién comenzó una agresión, el desafío consiste en construir comunidades escolares capaces de reconocer la violencia, no normalizarla y actuar colectivamente para proteger la dignidad de quienes forman parte de ellas.

