Francisco Bautista Ramírez: siete décadas haciendo de la música memoria viva del pueblo purépecha
Por Alejandro Castañeda
Pátzcuaro, Michoacán, 22 de septiembre de 2026.— Más de siete décadas dedicadas a la música tradicional purépecha han convertido al maestro Francisco Bautista Ramírez en uno de los protagonistas de la preservación de la memoria cultural de los pueblos originarios de Michoacán. Por esa trayectoria, el Ayuntamiento de Pátzcuaro acordó otorgarle la XLIV Presea Vasco de Quiroga.
El reconocimiento no se limita a distinguir una carrera artística. También pone en valor una labor sostenida de preservación, transmisión y fortalecimiento de la cultura purépecha, particularmente a través de la música, entendida como una expresión que mantiene vínculos con la memoria, las tradiciones y la identidad comunitaria.
Bautista Ramírez ha desarrollado una amplia trayectoria como músico tradicional purépecha, formador de nuevas generaciones y promotor de la cultura michoacana. Su trabajo ha contribuido a mantener vigentes expresiones musicales y tradiciones de los pueblos originarios, además de llevar esta riqueza cultural a distintos escenarios.
Una de las dimensiones más significativas de su trayectoria es precisamente su labor como formador. La preservación de una tradición no depende únicamente de conservar sus expresiones del pasado, sino de conseguir que nuevas generaciones las conozcan, las practiquen y encuentren en ellas una parte de su propia identidad.
El Cabildo de Pátzcuaro aprobó el reconocimiento después de analizar las ocho postulaciones recibidas mediante la convocatoria correspondiente. La propuesta de Bautista Ramírez fue sometida a consideración de las y los integrantes del Ayuntamiento, quienes escucharon las intervenciones y posteriormente realizaron la votación.
La ceremonia de entrega de la presea se llevará a cabo el 28 de septiembre, a las 18:00 horas, en el Teatro Emperador Caltzontzin, de acuerdo con el acuerdo aprobado por unanimidad.
La distinción llega así a un hombre cuya trayectoria ha estado vinculada con una tarea que trasciende los escenarios: mantener viva una parte de la memoria cultural de Michoacán.
En tiempos de aceleradas transformaciones sociales y culturales, el legado de Francisco Bautista Ramírez recuerda que preservar las raíces no significa mirar únicamente hacia el pasado. También significa transmitir conocimientos, formar nuevas generaciones y mantener vigente la identidad de los pueblos originarios.

