Lago de Pátzcuaro: entre la recuperación ambiental y el desafío de preservar una fuente de vida y patrimonio cultural
Por Alejandro Castañeda
Pátzcuaro, Michoacán, 30 de octubre de 2026.- En estos días en que miles de visitantes llegan a la ribera del Lago de Pátzcuaro para participar en las celebraciones de Noche de Muertos, el paisaje de sus islas, canales y comunidades recuerda que este cuerpo de agua representa mucho más que uno de los principales atractivos turísticos de Michoacán: es una fuente de vida, sustento, identidad y patrimonio histórico para los pueblos que han construido su existencia alrededor de él.
Después de enfrentar una de sus etapas más críticas durante la sequía de 2024, el lago muestra señales de recuperación. Los trabajos de restauración ambiental, la participación de las comunidades ribereñas y las lluvias de los últimos periodos han permitido recuperar alrededor de 500 hectáreas de superficie acuática, de acuerdo con cifras del Gobierno de Michoacán.
La recuperación forma parte de una estrategia que involucra a los gobiernos federal y estatal. Uno de sus componentes centrales es el Plan de Saneamiento del Lago de Pátzcuaro, que contempla una inversión de mil 100 millones de pesos para atender problemas de contaminación y fortalecer la infraestructura hidráulica de la cuenca, informó la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El saneamiento, una tarea indispensable
Entre las acciones se encuentra la rehabilitación de seis plantas de tratamiento de aguas residuales en Las Garzas, Janitzio, San Pedrito, Quiroga, Tzintzuntzan y San Andrés Ziróndaro, además de la construcción de cuatro instalaciones nuevas en San Juan Tumbio, Ihuatzio, Tzurumutaro y Quiroga Álamo.
Al 27 de octubre, Conagua reportó avances de 99 por ciento en las plantas de Las Garzas y Janitzio; 72 por ciento en San Pedrito; 12 por ciento en Quiroga, y 10 por ciento en Tzintzuntzan y San Andrés Ziróndaro.
El programa también contempla la rehabilitación de más de 116 kilómetros de colectores sanitarios, la intervención de 10 humedales, la eliminación de 75 descargas de aguas residuales y 10 tiraderos de basura, así como la recuperación de 20 espacios invadidos en la zona federal.
Estas obras son fundamentales porque la recuperación de un lago no depende exclusivamente de que aumente su nivel de agua. También requiere mejorar su calidad, evitar que continúen llegando contaminantes y restablecer las condiciones ambientales que permiten la reproducción de especies y el equilibrio de los ecosistemas.
Manantiales y canales: recuperar las fuentes de agua
Otro frente de trabajo es la rehabilitación de manantiales, canales y zonas de alimentación del lago. Durante los últimos años se han desarrollado labores de desazolve, retiro de vegetación invasiva y limpieza de canales de navegación, con participación de habitantes de las comunidades ribereñas.
En 2025, las autoridades estatales informaron sobre la intervención de 42 sitios en 33 comunidades, el mantenimiento de manantiales y canales, así como la recuperación de nacimientos de agua. También reportaron la construcción de 70 presas de gavión para retener azolves y reducir el arrastre de sedimentos hacia el cuerpo de agua.
La participación comunitaria tiene especial importancia. Durante generaciones, las familias de la cuenca han dependido del lago para la pesca, el transporte, la agricultura y otras actividades productivas. Su conocimiento del territorio constituye un elemento indispensable para cualquier estrategia de restauración.
Recuperar también la vida que habita el lago
La recuperación ambiental implica igualmente proteger la biodiversidad. El Lago de Pátzcuaro alberga especies emblemáticas como el pez blanco, la acúmara y el achoque, cuya presencia está estrechamente vinculada con la historia natural y cultural de la región.
En enero de este año, la Comisión de Pesca de Michoacán anunció la meta de liberar 200 mil ejemplares de pez blanco y acúmara durante 2026, mediante programas de reproducción y crianza en la Reserva Ecológica de Protección del Pez Blanco, en Urandén. La iniciativa busca contribuir a la recuperación de las poblaciones nativas y fortalecer la actividad pesquera tradicional.
La conservación de estas especies no representa solamente una responsabilidad ecológica. También significa proteger conocimientos, prácticas alimentarias, actividades económicas y expresiones culturales que forman parte de la identidad de las comunidades purépechas.
Noche de Muertos: una celebración ligada al lago
En el contexto de la Noche de Muertos, el lago adquiere una dimensión que difícilmente puede comprenderse únicamente desde la perspectiva turística. Las celebraciones de las comunidades ribereñas, las ofrendas, las velaciones y las tradiciones transmitidas entre generaciones mantienen una relación profunda con el territorio y su entorno natural.
El paisaje lacustre forma parte de la memoria colectiva de los pueblos. Sus aguas, islas y canales no son un simple escenario para recibir visitantes, sino espacios vinculados con la organización comunitaria, las actividades productivas y las prácticas culturales.
Por ello, hablar de la recuperación del Lago de Pátzcuaro también significa hablar de la preservación de un patrimonio biocultural: la relación histórica entre las comunidades, sus conocimientos y el ecosistema que les ha dado sustento.
Una recuperación que todavía enfrenta desafíos
Pese a los avances, el rescate del lago está lejos de ser una tarea concluida. La contaminación por aguas residuales, la extracción irregular de agua, la acumulación de sedimentos, la pérdida de manantiales y la presión sobre los recursos naturales requieren atención permanente.
Además, recuperar superficie acuática no equivale necesariamente a restablecer la salud integral del ecosistema. Para ello será necesario comprobar mejoras sostenidas en la calidad del agua, la recuperación de los humedales, la biodiversidad y las condiciones de reproducción de las especies nativas.
La inversión pública y las obras de infraestructura representan una parte de la solución, pero su permanencia dependerá también de la vigilancia, el mantenimiento, la coordinación institucional y la participación de las comunidades.
En esta Noche de Muertos, mientras la tradición convoca a miles de personas a la ribera, el Lago de Pátzcuaro plantea una reflexión que trasciende la celebración: preservar sus aguas es proteger la vida de quienes dependen de ellas, la memoria de los pueblos purépechas y un patrimonio natural y cultural que pertenece a las generaciones presentes y futuras.

