jueves, 29 de octubre de 2026

Sopa tarasca, el sabor de Pátzcuaro que acompaña la Noche de Muertos

 Sopa tarasca, el sabor de Pátzcuaro que acompaña la Noche de Muertos



Por Alejandro Castañeda


Pátzcuaro, Michoacán, 29 de octubre de 2026.- Cuando el aroma del cempasúchil anuncia la Noche de Muertos y las calles de Pátzcuaro comienzan a recibir visitantes, la gastronomía ocupa un lugar especial en la experiencia de quienes llegan a esta región para conocer sus tradiciones. Entre los platillos que identifican a la ciudad destaca la sopa tarasca, una preparación cuyo sabor se ha convertido en emblema de la cocina michoacana.


Su historia se remonta a la década de 1960, cuando Felipe Oseguera Iturbide, propietario de la Hostería de San Felipe, buscó crear un platillo distintivo para ofrecer durante la inauguración de su establecimiento. De acuerdo con la historia familiar difundida por medios y publicaciones gastronómicas, en el proceso participaron su hermana Luz y su esposa, Pamela Disher de Oseguera.


La versión más difundida sitúa la creación de la sopa en agosto de 1966, aunque existen relatos que señalan una primera preparación en 1965. La Hostería de San Felipe se convirtió en el punto de partida de una receta que posteriormente se extendió por Pátzcuaro y otros lugares de Michoacán. 


La tradición atribuye a Pamela la propuesta inicial de llamarla «sopa de los tarascos», en referencia a los pueblos purépechas de la región. Con el tiempo, el nombre se simplificó hasta convertirse en el que hoy identifica a uno de los platillos más reconocidos de la entidad.


Una receta con identidad regional


La sopa tarasca se prepara con una base de frijoles bayos, jitomate, ajo, cebolla y chiles secos, ingredientes que se integran en un caldo espeso y de textura suave. Al servirse, se acompaña con tiras de tortilla frita, queso y crema; algunas versiones incorporan aguacate y distintas variedades de chile.


La combinación ofrece contrastes de textura y sabor: la suavidad del frijol, la acidez del jitomate, el carácter de los chiles y la consistencia crujiente de las tortillas. Aunque existen variaciones entre cocinas y restaurantes, estos ingredientes mantienen el carácter reconocible del platillo.


La Secretaría de Turismo de Michoacán identifica la sopa tarasca como una preparación originaria de la región de Pátzcuaro y representativa de la gastronomía estatal. Su composición refleja una cocina regional que combina productos agrícolas y técnicas culinarias desarrolladas a lo largo del tiempo. 



Tradición y economía durante la Noche de Muertos


En los días previos al 1 y 2 de noviembre, la llegada de visitantes representa una oportunidad para los restaurantes y otros establecimientos gastronómicos de Pátzcuaro. La temporada incrementa el interés por los sabores regionales y permite que los negocios locales incorporen la cocina tradicional a la experiencia cultural que ofrecen a sus clientes.


La sopa tarasca comparte protagonismo con otros platillos de la región, como las corundas, los uchepos y las preparaciones elaboradas con productos del lago. Más allá de satisfacer el apetito, estos alimentos forman parte de la identidad culinaria que acompaña las visitas a los mercados, plazas y comunidades de la zona lacustre.


En una celebración donde las velas, las flores y las ofrendas evocan la memoria de los difuntos, la cocina también conecta generaciones y conserva historias familiares. La sopa tarasca es un ejemplo de cómo una creación relativamente reciente puede adquirir arraigo, reconocimiento y valor cultural.


Durante la Noche de Muertos, probarla en Pátzcuaro significa acercarse a una parte de la historia gastronómica de Michoacán y contribuir, mediante el consumo local, a una actividad económica de la que dependen cocineras, cocineros, comerciantes y prestadores de servicios.


Su permanencia demuestra que las tradiciones culinarias no son estáticas: se construyen, evolucionan y encuentran nuevas formas de transmitirse. En Pátzcuaro, la sopa tarasca ha pasado de una cocina familiar a convertirse en una carta de presentación de la ciudad, un sabor que acompaña a quienes llegan a descubrir la riqueza cultural de Michoacán.

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