MORELIA
27/06/16
Morelia,
Mich.- Lunes 27 de junio de 2016.-
Es difícil asimilar un golpe tan duro como el recibido cuando un amigo se va,
cuando se marcha para siempre, así sucedió ayer (domingo) al equipo de RED 113,
pues nos dejó nuestro querido y fiel reportero Francisco Ruiz Gómez. Fue
encontrado sin vida en su hogar, en Huetamo, por causas naturales. Lo
recordamos como un periodista forjado a la antigua, con el agudo instinto
noticioso que solamente te da el aprendizaje diario en las calles.
“Chico” como le llamábamos de
cariño, era aguerrido, auténtico y en cada cobertura hecha acomedido con sus
semejantes, nunca olvidaremos esa peculiaridad suya de querer cambiar al mundo,
esas notas en las que muchas veces escribió mensajes al presidente de la
República, Enrique Peña Nieto, como si el señor las fuera a leer, pero él no
dudo en redactarlas, ya que confiaba en las autoridades y cuando éstas no
hacían su chamba también les reclamaba a “secas” y en su cara.
Cubrió etapas muy difíciles para
Huetamo: Balaceras, ejecuciones y detenciones importantes, todo ligado al
tiempo en el que el crimen organizado azotaba la región; le tocó de igual forma
el levantamiento en armas del pueblo y con ello el surgimiento del grupo de
autodefensa local, más tarde también reportearía la extinción del mismo y la
detención de varios de sus integrantes.
Francisco era todo un guerrero de
la nota roja, un hombre de la vieja escuela, pero también manejaba información
que tenía que ver con asuntos que le preocupaban a los huetamenses, ya sea de
salud, de educación o de trabajo. Nos consta que siempre amó a ese pueblo
calentano y a su gente.
Alguna vez nos platicó que el
actual gobernador del estado, Silvano Aureoles Conejo, le llamaba “mi brujito”,
Francisco decía que ello era porque mucho tiempo antes de que Aureoles fuera
mandatario él le aseguró: Vas a ser gobernador de Michoacán y así fue.
A pesar de no saber utilizar una
computadora, como buen reportero se las ingeniaba y acudía a un “cibercafé”
donde solicitaba el apoyo del encargado y siempre cumplía con entregar su
material. A sus más de 70 años de edad decía “aún soy un chamaco” y daba
cátedra a los periodistas jóvenes sobre cómo trabajar en este ingrato, pero
apasionante gremio: Con el corazón.
Francisco siempre fue humilde y
dedicado, la noticia marcaba su agenda, su día y partió al otro mundo donde de
existir, seguramente será llamado a la redacción celestial. Ya le estarás dando
lata a San Pedro. Descansa en paz, compañero y maestro de la nota policiaca, te
vamos a extrañar.

