domingo, 1 de febrero de 2026

Se alista Tingambato para recibir el Fuego Nuevo en la celebración del Año Nuevo Purépecha 2026

 Se alista Tingambato para recibir el Fuego Nuevo en la celebración del Año Nuevo Purépecha 2026 



Alejandro Martínez Castañeda


Tingambato, Michoacán, 01 de febrero de 2026.-La comunidad de Tingambato (T’inkanio) será sede del Año Nuevo Purépecha 2026, una de las ceremonias más significativas para los pueblos originarios de Michoacán, que simboliza la renovación de la vida, el inicio del ciclo agrícola y la continuidad de una cosmovisión ancestral que ha resistido al paso del tiempo.


La celebración, conocida como Kurhíkuaeri K’uínchekua, se llevará a cabo la noche del 1 de febrero de 2026, cuando se realice el encendido del Fuego Nuevo en el momento exacto en que la constelación de Orión alcanza su punto más alto en el cielo, un acontecimiento astronómico cargado de profundo significado espiritual.


De acuerdo con la tradición purépecha, el Fuego Nuevo honra a Kurhíkuaeri, dios del Sol y del Fuego, y representa la purificación, la unidad comunitaria y la esperanza de un nuevo ciclo de fertilidad, trabajo y equilibrio con la naturaleza. Este ritual no solo marca el cambio de año, sino que reafirma la relación sagrada entre el pueblo purépecha, el cosmos y la tierra.


Previo a la ceremonia central, se desarrolla la Caminata del Fuego, un recorrido simbólico que atraviesa diversas comunidades purépechas y que en esta ocasión trasladará el Fuego Abuelo desde Santa Clara del Cobre, sede del Año Nuevo Purépecha 2025, hasta Tingambato. Este trayecto fortalece los lazos de hermandad entre pueblos y refuerza la memoria colectiva y la transmisión intergeneracional de saberes.


Más allá de su dimensión ritual, el Año Nuevo Purépecha es un acto de afirmación cultural y política, mediante el cual las comunidades reivindican su identidad, su lengua, sus formas de organización y su derecho a preservar y ejercer sus tradiciones. En un contexto de globalización y pérdida de saberes ancestrales, esta celebración se erige como un espacio de resistencia cultural y de reencuentro con las raíces, refieren estudiosos de la cultura purépecha.


Autoridades comunales y portadores de tradición han subrayado que la sede en Tingambato representa un reconocimiento a su historia y a su papel dentro del territorio purépecha, al tiempo que abre un espacio para el diálogo intercultural y la valoración del patrimonio indígena de Michoacán.

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