domingo, 21 de junio de 2026

Ser padre: más que ayudar, asumir la corresponsabilidad

 Ser padre: más que ayudar, asumir la corresponsabilidad 



Por Alejandro Castañeda


Cada Día del Padre suele estar acompañado de felicitaciones, regalos y reuniones familiares. Sin embargo, esta fecha también invita a reflexionar sobre el significado de la paternidad en una sociedad que todavía arrastra estereotipos sobre el cuidado y la crianza de los hijos. Durante décadas se normalizó la idea de que los hombres “ayudan” en las tareas del hogar o en el cuidado de niñas y niños, como si la responsabilidad principal recayera exclusivamente en las mujeres. Hoy, cada vez más voces cuestionan esa visión y promueven un modelo de paternidad basado en la corresponsabilidad, la presencia afectiva y el compromiso cotidiano.


La crianza no es una ayuda, sino una responsabilidad compartida. Hablar de “ayudar” implica que una de las personas es la responsable principal y que la otra participa de manera ocasional. En cambio, la corresponsabilidad reconoce que madres y padres tienen el mismo deber de cuidar, educar, acompañar y garantizar el bienestar de sus hijas e hijos.


Diversos estudios sobre desarrollo infantil coinciden en que la participación activa de los padres tiene efectos positivos en el crecimiento emocional, social y académico de niñas, niños y adolescentes. La presencia afectiva fortalece la autoestima, mejora la comunicación familiar y contribuye a generar entornos más seguros y libres de violencia. Al mismo tiempo, cuando los hombres se involucran en las tareas de cuidado y del hogar, se avanza hacia relaciones más igualitarias entre mujeres y hombres.


La paternidad responsable también tiene una dimensión educativa. Las niñas y los niños aprenden observando. Cuando crecen en hogares donde las responsabilidades se comparten, comprenden que el cuidado no tiene género y desarrollan valores de respeto, empatía y cooperación. Así, la corresponsabilidad no sólo beneficia a una familia en particular, sino que contribuye a transformar patrones culturales profundamente arraigados.


En un contexto donde los derechos de la infancia y la igualdad de género ocupan un lugar cada vez más relevante en la agenda pública, el reto es construir una nueva cultura de la paternidad. Una paternidad que no se limite a proveer económicamente, sino que esté presente en los momentos cotidianos: escuchar, acompañar, educar, jugar, cuidar y amar.


Porque ser padre no significa ayudar de vez en cuando. Significa asumir, todos los días, la responsabilidad compartida de formar personas libres, seguras y felices.

Adbox