martes, 1 de septiembre de 2026

La obsesión por ser mejores también puede enfermarnos, advierten especialistas

 La obsesión por ser mejores también puede enfermarnos, advierten especialistas



Por Alejandro Castañeda


Morelia, Michoacán, 01 de septiembre de 2026.-En una sociedad que parece exigirnos ser mejores todo el tiempo, incluso descansar puede convertirse en una forma de culpa. Hay que trabajar más, aprender nuevas habilidades, cuidar el cuerpo, alcanzar metas, tener éxito y, además, mostrarlo.


La cultura de la superación personal ha convertido el perfeccionismo en una aspiración aparentemente deseable. Se nos repite que debemos salir de nuestra zona de confort, aprovechar cada minuto y no conformarnos nunca. El problema es que esta exigencia puede terminar convirtiendo la vida cotidiana en una carrera interminable.


Un artículo publicado por Ethic aborda precisamente la llamada “trampa del perfeccionismo” y advierte sobre las consecuencias de perseguir permanentemente una versión ideal de nosotros mismos. La exigencia de alcanzar el éxito, mejorar constantemente y mostrar una vida sin fracasos puede convertirse en una fuente de frustración y malestar, advierte.


El fenómeno adquiere una dimensión particular con las redes sociales. En ellas, la vida aparece como una sucesión de éxitos: cuerpos perfectos, empleos exitosos, viajes, casas, relaciones felices y personas que parecen tener siempre una respuesta para cada problema, refiere la publicación.


La comparación es inevitable. Y aunque sabemos que esas imágenes representan solamente una parte de la realidad, pueden generar la sensación de que nuestra propia vida nunca es suficiente, agrega.


El problema no está en querer mejorar. Aprender, crecer y alcanzar objetivos son aspiraciones legítimas. La dificultad aparece cuando el valor de una persona comienza a medirse por sus resultados, su productividad o por la imagen que consigue proyectar ante los demás.


Entonces el fracaso deja de ser una experiencia normal de la vida y se convierte en una especie de culpa personal, sostiene el texto.


Y es que no todas las dificultades pueden explicarse por falta de esfuerzo. Las condiciones económicas, la precariedad laboral, la desigualdad, la falta de oportunidades y las circunstancias familiares también determinan las posibilidades de cada persona.


“Por eso resulta necesario mirar con cierta distancia los discursos que responsabilizan exclusivamente al individuo de su éxito o fracaso”.


Quizá el desafío de nuestro tiempo no sea alcanzar una vida perfecta, sino recuperar la posibilidad de vivir una vida propia, con sus aciertos, errores, pausas y contradicciones.


Porque aceptar nuestros límites no significa renunciar a crecer. Significa entender que ninguna persona debería tener que demostrar permanentemente que merece ser valorada, concluye el artículo de referencia.


Fuente: https://ethic.es/2023/01/la-trampa-del-perfeccionismo/

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