La desigualdad también comienza en casa: trabajo doméstico limita el empleo de las mujeres en México
Por Alejandro Castañeda
Morelia, Michoacán, 26 de junio de 2026.- La brecha laboral entre hombres y mujeres en México no se explica por la falta de preparación académica femenina, sino por la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados. Así lo concluye un análisis elaborado por Galia Borja Gómez, subgobernadora del Banco de México, y Aidé Jimena Núñez Colín, asesora de esa institución, quienes advierten que las responsabilidades del hogar continúan siendo uno de los principales obstáculos para la participación económica de las mujeres.
El estudio, publicado en la revista Epikeia, revela que las mujeres destinan en promedio 46 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres dedican 21 horas. Esta diferencia reduce el tiempo disponible para buscar empleo, capacitarse, aspirar a mejores puestos o desarrollar una carrera profesional.
Paradójicamente, esta situación ocurre en un contexto donde las mujeres presentan mayores niveles de escolaridad que los hombres. Actualmente son mayoría entre quienes concluyen estudios de licenciatura y posgrado. Sin embargo, esa ventaja educativa no se refleja en el mercado laboral. La tasa de participación económica femenina apenas supera el 46 por ciento, mientras que la masculina alcanza 74.6 por ciento, una diferencia cercana a los 30 puntos porcentuales.
La investigación identifica que la maternidad amplía aún más esta desigualdad. Después del nacimiento de un hijo, muchas mujeres reducen sus horas de trabajo o abandonan temporalmente el empleo para asumir las tareas de cuidado. En contraste, los hombres suelen mantener su trayectoria laboral e incluso registrar incrementos en sus ingresos.
Las autoras analizaron información del INEGI correspondiente al periodo 2005-2023 y encontraron una relación clara: conforme aumenta la participación de los hombres en las tareas domésticas, disminuye la brecha de género en el empleo. Es decir, compartir las responsabilidades del hogar no solo favorece una distribución más equitativa del trabajo familiar, sino que también abre mayores oportunidades laborales para las mujeres.
El impacto trasciende el ámbito familiar. El Banco Mundial estima que, si las mujeres participaran en el mercado laboral en la misma proporción que los hombres, el ingreso per cápita de México podría aumentar 22 por ciento, lo que evidencia que la desigualdad de género también representa un costo para el crecimiento económico del país.
La economista Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía, ha señalado que uno de los principales factores que limita el desarrollo profesional femenino no es la falta de talento o preparación, sino la distribución desigual del trabajo no remunerado dentro de los hogares.
Ante este panorama, las especialistas proponen fortalecer políticas públicas como licencias parentales más equitativas, ampliar la cobertura de servicios de cuidado infantil y promover una mayor corresponsabilidad entre hombres y mujeres en las tareas domésticas. Más allá de la vida privada, concluyen, la manera en que se distribuyen las responsabilidades del hogar influye directamente en el acceso de las mujeres al empleo, la autonomía económica y la igualdad de oportunidades.

